

Escrito por Mascoches
El asturiano no encuentra consuelo en un arranque de Mundial decepcionante, en el que lleva dos puntos menos que el año pasado
Fernando Alonso ya utiliza prismáticos para ver algo más cerca a los chicos Brawn, que lideran tan campantes un campeonato cuyo inicio no acepta lógica.
«Todo lo que podía salir mal salió. Ha sido una decepción, y estoy triste. Salía por delante con un buen coche para seco, pero estaba lloviendo y, cuando iba tras el coche de seguridad, decidí entrar a echar gasolina y justo una vuelta después se metió en boxes», se lamentaba el piloto asturiano. «Cada cosa que hacíamos nos salía al revés. Desde luego no ha sido un buen día», añadió el bicampeón.
No le sale casi nada a Fernando, que acumula únicamente cuatro puntos en tres carreras, todos logrados en el debut australiano. Es una incógnita el R29, que todavía no ha rodado jamás en condiciones normales, pero se le presupone mejor coche que el del año anterior, lo más parecido a una cafetera en sus desastrosos inicios.
Casualmente, en el mismo punto cardinal en el que estamos que ahora, Alonso llevaba seis puntitos. «Molesta un poco que siempre todo salga mal en este principio de año», reconoció contrariado antes de recurrir como acostumbra al fútbol para que todos entiendan la situación. «Es igual que los árbitros, unas veces te dan y otras te quitan».
Tras su pronta parada, avanzó hasta las diez primeras posiciones, no sin dificultad. «El coche iba bien, sabíamos que, corrigiendo todas las gasolinas de la crono, hubiéramos sido sextos, detrás de los dos Red Bull, los dos Brawn y el Toyota de Trulli, y en lluvia, detrás de los Red Bull y quizás Button, éramos los mas rápidos», añadió el piloto, que, sobre el nuevo difusor, aseguró que «la carrera se convirtió en un test para ver cómo iba el fondo nuevo, si funcionaba y era fiable.

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