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Escrito por Carlos Barazal
La petición de Olivier Quesnel a sus pilotos para que no lucharan en la última etapa, implícitamente obligando a Loeb a renunciar a la lucha por la victoria, fue una falta de respeto a Loeb. El gran Campeón.
Quesnel, el marine o comando revenido, tuvo las santas narices de pedirle a Sebastien Loeb, 7 veces Campeón del Mundo y hoy con 63 victorias en el Mundial de Rallyes, que no atacara a Ogier. Que mantuvieran posiciones.

Bien. Sin duda la petición tenía su lógica. El problema es que concurrían varias circunstancias que quizá aconsejaban que el orden final fuera otro: Primero la insultante superoridad de Loeb. Superioridad que podría haberse agrandado con la llegada de estos nuevos coches. Más nerviosos de conducir. Segundo que estamos en el segundo rallye de la temporada. Con lo que no parece muy de recibo que andemos ya con órdenes de equipo. Cierto es que el resultado de Suecia ‘obligaba’ a Citroen a sumar bastantes puntos. Tercero, el respeto debido a un campeonísimo que le ha dado a la marca los éxitos más grandes de su historia.
En contra de Loeb hay, por su parte, varios factores. Primero que es un piloto de la vieja guardia. Vieja guardia afable que sentó los pilares del éxito del que otros, Quesnel, se aprovechan a pesar de su nefasta gestión, como se ha demostrado. Ser un hombre de Frequelin le está dejando en medio de una lucha que no es la suya. Segundo que por una u otra razón era Ogier quién lideraba el rallye.
Con este cocktail y con la petición en la mesa, Loeb dijo que nones. Ogier le espetó un: ‘Nos vemos en el tramo’. A los 8 kilómetros Ogier se fue largo en una a derechas y arrancó una rueda. Dejando por el camino un buen puñado de puntos y quien sabe si su confianza para el resto de la temporada.
Por su parte Loeb dejó claros sus galones y su valor incalculable como probador, piloto y, lo más importnate, líder del equipo. Cuando no se es de las carreras y no se conocen sus códigos. Cuando se llega como un elefante en una cacharrería, con ademanes militares trasnochados y actitudes vergonzosas. Cuando pasa esto y encima tu piloto no da la talla, aunque se lo tenga muy creído, pasa lo de México. Que el bueno se te sube a la chepa y te tira un corte de mangas que es el hazmereir de toda la comunidad rallystica mundial. Que tu disciplina de hierro de ‘paraca’ frustrado se te ha ido al garete. Y que tu protegido ha quedado más que retratado para mayor gloria de los que respetamos a un CAMPEÓN con todas las de la ley.
Un respeto al Campeón

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